Enero 3: Independiente

independencia

1. f. Cualidad o condición de independiente.

2. f. Libertad, especialmente la de un Estado que no es tributario ni depende de otro.

3. f. Entereza, firmeza de carácter.

Creo que es una de mis palabras favoritas. Independiente. Siempre idolatré la independencia; como una cualidad que todos se atribuyen pero que muy pocos realmente alcanzan. Para mi, la independencia es la simple condición de sentirse libre y sin tener que rendir cuentas a nadie; hacer lo que quieras, cuando quieras, como quieras, ser tu propio back up y no estar en deuda con el mundo.

Crecí viendo la independencia: la de mi mamá, la de mi abuela, la de mis amigos al crecer. Siempre soñé con tener la mía propia, pero por más de que lo intenté, sólo veía partes de ella y nunca la imagen completa.

Mi primer sentido de independencia como cuasi adulta, fue a los 20, después de que sintiera que no era libre de hacer nada, de estar con nadie y de pagarme mis cosas, pensé que la independencia iba a llegar el día que consiguiera un trabajo. Y así fue. El sentimiento de una independencia económica llevó a tener más libertades como poder comprarme lo que quisiera, salir cuando quisiera y de a poco ir soltando la mano de las personas que alguna vez te dieron todo.

Porque si te dan, a mi me da la sensación que tiene que haber algo de vuelta.

Sí, así como “Che, te doy 20 pesos, pero me los devolves”. Siento que estoy en deuda (¿o me hacen sentir que estoy en deuda? Nunca lo sabré). Siento que todo es un préstamo constante, y que por más de que seamos súper divinos unos con otros y la cortesía abunde, siempre estamos esperando algo de vuelta.

Cuando me fui de viaje sola, a los 21, fue mi otro momento en el que la independencia inundó mi vida. Trabajé, ahorré y con mi dinero compré el pasaje, me compré las cosas que necesitaba y viví (o sobreviví) sólo dando comunicados de cómo estaba o dónde, y cómo me estaba yendo. Más allá de la independencia económica, conocí otros tipos de independencias: era libre de hacer y deshacer a mi antojo, era libre de elegir lugares a los que quería o no ir, era libre de elegir mis principios y morales y actuar en base a eso. Era libre de comer si quería, dormir si quería o salir si quería.

Ninguna cuenta que pagar a nadie.

Y ahora, a los 23, siento que necesito más. Más. No quiero que la independencia sean solo flashes en mi vida. No quiero que solo venga de a ratos y se vuelva a ir, dejándome con las ganas como una torta de la que sólo probas una porción o un amor de viaje. Quiero conocer la independencia plena, esa que deja que me cocine lo que quiera, duerma a la hora que quiera, me vaya a donde quiera y sienta lo que yo quiera.

Puede que este año, al fin encuentre esa independencia que tanto estoy necesitando.

Y que me aferre a ella.

Que tengan un lindo martes.

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