Dibujadora de historias

Todos los viernes escribo un post. Y hoy no es la excepción, pero es diferente porque decido hacerlo en español. No sé si es la falta de hablarlo (con mi novio hablamos un españinglésalemanizado), pero la necesidad de comunicarme en mi propia lengua con la gente que me sigue y le interesa (creo) lo que tengo que contar.

Tengo historias. Tengo muchas historias. Historias sobre amor (o desamor?), historias sobre dolor, historias sobre comidas, historias sobre cafés, historias reales, historias no reales, historias sobre la vida. Historias sobre MI vida.

Me gusta atribuirme esta cualidad de ser contadora de historias y creermela sintiéndome que lo hago bien y entretenidamente. Siempre tengo una historia bajo la manga sobre lo que se te ocurra y dispuesta a contarla, compartiendo desde lo más ridículo que se te ocurra que me pasó y poniendome en evidencia a mi y a todo el mundo. Debe ser por eso mi afición a tener blogs por allá en la época donde la interné recién empezaba, donde blogger no era una profesión, sino una plataforma y donde el punto com estaba solo reservado para algunas compañías y no personas.

Mis primeros blogs no fueron blogs, sino papeles en blanco donde dibujaba siendo chica cosas que pasaban en el día y, creciendo, pasaron a ser palabras en diarios íntimos de esos que tenían candaditos y llaves. Mis primeras historias salían de lo que me pasaba en mis días, se basaban en lo que yo ya conocía y se apoyaban en la necesidad de contarlo todo. Que no quede nada adentro.

Siempre soñé con ser escritora y escribir un libro. Contar historias y publicarlas para que las lean, que vean un poquito de mi mundo o de cómo veo yo el mundo. Y que las lean. Y que me cuenten cuán lejos o cuán cerca está de lo que ven: escuchar sus propias historias.

Dibujar surgió naturalmente como una forma más en la que también registro historias: me crea una necesidad de simplificar todo, para ponerlo en un par de trazos y colores (o no) (o sí). Y cómo diría mi amiga Barbie, llegar a lo simple es un resultado de un proceso complejo; hay que indagar más, que reflexionar más, que contemplar más. Y lo que dibujas es simplemente ese pequeño punto de tu gran universo de pensamiento.

Es hoy que veo que todas mis pasiones se conectan de algún modo u otro y me llevan a buscar crear más y mejor. O por ahí menos pero mejor. Cualquiera sea el caso, sigo siendo contadora de historias, dibujadora de historias, fotografiadora de historias, videadora de historias, escritora de historias y vividora de historias. Y me encanta, y quiero hacer todo esto toda mi vida porque con una cosa no me conformo, y vos tampoco lo tenés que hacer.

Hagamos todo. Seamos todo. Cuándo te dijeron que no se podía?

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